La expectación que haya en el quinto encierro (que no el último) se deberá a que la gente ya vea que llega el final y quiera aprovechar los toros por los que ha pagado con sus impuestos.
Las energías con las que se ve a los corredores ya no son las mismas, pero... ¿quién está al 100% después de una semana de juerga?... Ojo, que los hay.
A decir verdad, no tengo mucha idea de lo que hay el Jueves, por lo que remito a consultar el programa oficial aquí, o el programa de las pandas aquí.
Llegado éste punto, suele haber un encierro nocturno, pero como está fuera de programa, no digo nada no sea que este año no haya.
A quién le gusten los fuegos artificiales tiene la oportunidad de verlos en la parte baja del pueblo, o lo que es lo mismo, en la parte alta del puente. Los fuegos se tiran desde la playa.
Siempre he pensado que serían mucho más bonitos si la disposición fuera al revés, es decir, que la gente se colocara en la parte baja del puente, y los fuegos se lanzaran desde la mitad o la parte alta. Así se podría disfrutar de un marco tan bonito como el que brinda el pueblo desde la otra orilla del río, aunque entiendo que quizás fuera peligroso.
O de cómo negar la realidad. Las fiestas se acaban, pero unos irreductibles tordesillanos siguen con ganas de fiesta, mientras se devuelve la imagen de la Virgen que tiempo atrás colocamos en el puente, a su lugar de origen.